La Sagrada Familia es modelo de inspiración para toda la cristiandad. Invocar su protección libra a las familias de los ataques del maligno y las mantiene unidas ante el acecho de la mal entendida modernidad, cuyo único objetivo es destruir la familia tradicional, que como núcleo de una sociedad saludable, ha sido clave en el florecimiento del bien, la caridad, la hermandad, la compasión y todas las virtudes que han hecho de Occidente un modelo de justicia y concordia; desde la venida de Cristo hasta que las huestes de Satanás, especialmente en los últimos decenios, han conseguido subvertir la Verdad imponiendo su relativismo moral.

El sacerdote Michel Rodrigué, exorcista y fundador de la Fraternidad Apostólica San Benito José Labre, quien recibe la inspiración del Altísimo a través de visiones y locuciones, ha recomendado que todas las casas cristianas reserven un espacio preferencial y permanente para una representación de la Sagrada Familia en forma de icono, escultura o incluso figuras del belén. Este sacramental se convierte en una marca de protección del hogar y sus habitantes ante la adversidad y la tribulación, especialmente si un sacerdote pronuncia la oración de consagración.

Hemos traducido al latín para ti la fórmula más conocida de Consagración a la Sagrada Familia. Esta oración, recitada por un sacerdote, es una gran defensa para tu familia, pero pronunciada en latín será el azote del Maligno.

Formula Cansecrationis Sacratæ Familiæ

O Iesu, amabilíssime Redémptor nóster, qui venísti elucidáre mundum per doctrínam et exémplum, humiliter autem, máximam partem vitæ ágere voluísti cum Maria et Ioseph in domo páupere Natharéna, sanctificándo famíliam illam quæ exémplum esset ómnibus famílis christiánis:
  • Accípite benignus nostram, quam nunc Tibi dedicámur et consacrámur.
  • Digna protégere et salváre et apud illam instítuere tuam sacram formídinem, cum pace et concórdia christiánæ caritátis, ut imitándo divínum exémplum Famíliæ vestræ, tota íntegra attíngere possit, nemo desit, ætérnam benedictiónem.
Maria, Mater Iesu et Mater nostra, vestra pia intercessione, fac Iesu gratum hoc húmile munus et quárere nobis gratiam et benedictiónem suas.
O Sancte Ioseph, Sacratíssime custos Iesu et Mariæ, adiuva nos, deprecatiónibus vestris, in necessitátes spiritáles et temporáles, ut Maria Tecumque, benedícere póssimus Nostrum Divínum Redeptórem in æternum.
Amen
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